Consejos para tener en cuenta
Alimentos deficientes....
Así lo expresaba el Profesor George Minot de la Harvard Medical School: “como consecuencia de nuestra alimentación deficiente tenemos un metabolismo deficiente, una composición deficiente de tejidos y órganos, y finalmente la enfermedad”.
Los científicos están de acuerdo en que muchas más personas “bajan por las escaleras de la alimentación incorrecta” de lo que se podría suponer en base a las estadísticas médicas.
Esto puede estar relacionado con el hecho de que muchas enfermedades “silenciosas” no son descubiertas o ni siquiera son detectadas por los métodos de diagnóstico convencionales.
Pero indudablemente están presentes y si la aún joven ciencia de la alimentación avanza en las próximas décadas a la misma velocidad que en los últimos 50 años, quizás llegue el día en que el diagnóstico precoz y el tratamiento de los daños provocados por la alimentación sean cosa de todos los días para los médicos.
La alimentación rica en nutrientes para la persona sana en forma preventiva; y si es necesaria una dieta, también deberá estar compuesta de elementos alimenticios de alto valor nutricional si se desea hablar de terapia -con este pensamiento comenzó el movimiento de la reforma, partiendo del vegetarianismo y la medicina natural en el Siglo XIX, cuando no se sabía nada de vitaminas y recién se comenzaba a investigar lo concerniente a la alimentación con “verduras y frutas crudas”-.
Muchos de los conceptos que hicieron al desarrollo fueron adoptados desde el inicio de la doctrina actual de la alimentación, otros fueron desechados por carecer de utilidad. Así evolucionó la alimentación con productos de alto valor energético, de carácter tanto curativo como preventivo, pasando por etapas en las que estos conceptos arrancaban sonrisas, hasta llegar a ocupar un lugar de seriedad sobre el conocimiento de una alimentación sana. Quizás llegue el día en que este conocimiento forme parte del patrimonio general.
El hombre es lo que come... Si el organismo no recibe determinadas sustancias en determinadas cantidades y proporciones, se vengará a largo plazo. Con frecuencia sólo le restará la huída hacia la enfermedad. Por eso no se puede cocinar sólo por gusto, instinto y experiencia. Lo que el cuerpo no recibe en forma de alimento, no lo puede adquirir por otras fuentes. El hombre posee la capacidad altamente desarrollada de descomponer en sus componentes los alimentos más diversos en forma casi imperceptible y aprovecharlos para sus necesidades.
Mediante este proceso de elaboración, el metabolismo, el organismo absorbe las sustancias necesarias, desechando los componentes inservibles, no digeribles de la alimentación. La mayor parte de las sustancias alimenticias son quemadas sin llama por el cuerpo proporcionando energía calórica. Esta se mide en calorías (del latín calor = energía). 1 gramo de albúmina proporciona 4,1 calorías, 1 gramo de grasa 9,3 calorías y 1 gramo de hidratos de carbono 4,1 calorías.
Además de la albúmina como nutriente y los hidratos de carbono y grasas que proporcionan energía, pero que por sí solos no constituyen una alimentación completa, el cuerpo necesita vitaminas en las dosis correctas, que son requeridas en especial para los procesos metabólicos dentro del organismo. Las vitaminas (del latín vita – vida) generan grandes efectos en dosis mínimas y no pueden ser producidas por el cuerpo mismo, sino que deben ser suministradas desde afuera. La carencia de vitaminas (hipovitaminosis) provoca una menor resistencia frente a las enfermedades. La mayoría de las vitaminas son producidas por plantas.
Ver las vitaminas más importantes
Minerales – agua: En cada alimento vegetal también se encuentran minerales que cumplen funciones protectoras y regulatorias en el cuerpo. El calcio por ejemplo es necesario para los huesos y los dientes, el fósforo para los huesos y el cerebro, el hierro para la sangre, el flúor para el esmalte dental, el sodio y potasio para la sangre y las células. Los minerales también son imprescindibles para la actividad muscular, los nervios y las glándulas, como asimismo para la tensión de los tejidos. Se presentan en diferentes cantidades en el organismo, en algunos casos sólo se observan rastros de los mismos, en este caso se los denomina vestigios de elementos.
El agua es la condición esencial para toda vida vegetal y animal. El cuerpo despide agua constantemente a través de los pulmones con el aire de la respiración, a través de la piel, los riñones y el intestino. No sólo aporta tensión a los tejidos, sino también disuelve todas las sales y los nutrientes que sólo pueden ser transportados disueltos a las células. Por ese motivo el cuerpo humano necesita de 2 a 3 litros de líquido por día.
Los brotes de hortalizas vivos, la verdura y fruta fresca, aportan entre otras cosas las vitaminas esenciales, los minerales y los vestigios de elementos que el cuerpo requiere para desarrollar su función protectora y regulatoria. Los alimentos frescos y crudos son la mejor forma de alimentación.
Reglas para una alimentación correcta:
Coma en forma moderada pero regular. Ingiera los alimentos con tranquilidad.
Al distribuir las cantidades diarias de alimentos tenga en cuenta que el desayuno debe constituir un buen inicio del día y que la cena debe ser ingerida algunas horas antes de acostarse.
Trate de que los alimentos sean tan variados y completos como sea posible, para que el cuerpo obtenga todos los nutrientes necesarios.
La albúmina, de vital importancia, tiene alto valor nutritivo especialmente en los lácteos, como quesos y ricota, pescado, carne y huevos. Dentro de lo posible tome medio litro de leche por día.
Las grasas aportan muchas calorías y pueden provocar sobrepeso si se consumen en exceso, también pueden producir trastornos metabólicos, cardíacos y circulatorios! 75 g de grasa por día, incluidas las grasas contenidas en los alimentos, es suficiente para que el cuerpo no trabaje en exceso.
Lleve diariamente fruta y verdura fresca a su mesa y consuma algunas crudas en ensalada, brotes de hortalizas vivos, jugos, así su organismo tendrá las vitaminas, los minerales y la fibra necesaria para una buena digestión. Sus dientes desean algo para masticar para poder mantenerse sanos. Cuide que la verdura y la fruta sea realmente fresca. La verdura y fruta de conservas o congeladas prácticamente ya no contienen nutrientes y deben ser evitadas.
Prepare los alimentos en forma apetecible y ponga la mesa de forma que sea agradable a la vista. También esto forma parte de una buena alimentación, así como un buen estado de ánimo durante la comida.....
Por ejemplo brotes crudo en el desayuno con queso y galletita.
...y ahora, “buen provecho”...